jueves, 14 de julio de 2011

Intense Moment (1997) del pianista caribeño Michel Sardaby. Una auténtica demostración de buen gusto jazzero.






Michel Sardaby es un pianista nacido en 1935 en Fort-de-France, Isla Martinica, un departamento de ultramar francés ubicado al norte de Santa Lucía, en aguas del Mar del Caribe. El pequeño Michel aprendió a tocar el piano a los 5 años en una brasseria que su padre regentaba en dicha localidad y cuando solo contaba con 10 ya era un experto pianista dotado de una habilidad y un lirismo que llamó la atención de la gente de su entorno.

Su carrera comienza en los años cincuenta coincidiendo con el momento en que su familia se traslada a vivir a Paris. Estudia piano en la Ecole Boulle y para cuando acaba con su formación se encuentra en una ciudad en pleno apogeo jazzístico. Es el año 1956, momento en el cual la presencia de músicos norteamericanos era muy frecuente en la capital francesa donde, además, existía una amplísimo tejido musical en forma de locales nocturnos y clubs de jazz. Ese generoso escenario da a Michel la oportunidad de tocar con algunos de los más destacados miembros de la élite del jazz estadounidense como Dexter Gordon, T-Bone Walker, Sonny Criss, Kenny Clarke, Ben Webster, JJ Johnson, Chet Baker, Art Taylor, Jimmy Gourley y también con muchas de las figuras más destacadas del jazz europeo como
Guy Lafitte, Rene Thomas y Pierre Michelot.

Michel Sardaby al piano acompañado de Wayne Dockery (bass), John Bestch (drums)
.


Su formato favorito y el más habitual en la gran mayoría de sus grabaciones es el trio, siempre con unas secciones rítmicas muy poderosas y bien escogidas. En Night Cap, su debut en el año 1970 ya contó con Percy Heath y Connie Kay. Para Gail (1974) Sardaby se hizo con los servicios de Richard Davis y Billy Hart y en Going Places (1984) tocó junto a Rufus Reid y Smitty Marvin Smith. En Classics and Ballads (1996) le acompañarían Buster Williams y Ben Riley y en Intense Moment (1997), quizás uno de sus trabajos más inspirados de esa década, Reggie Johnson y John Betsch . Todo y así Sardaby se siente también cómodo trabajando con un quinteto como demostró en el precioso directo Straight On (1992), el larga duración que le reportó uno de sus mayores éxitos junto a Gail. Otros trabajos de Sardaby son Blue Sunset (1970), Night Blossom (1990), Karen (2003) y At Home Tribute to my Father (2004). Por cierto, si alguién dispone de este último le agradeceríamos nos diera la oportunidad de escucharlo y compartirlo con el resto de los habitantes de este tejado. Lo agradeceríamos de todo corazón.

A pesar de ser un músico absolutamente ignorado en el mercado norteamericano Michel Sardaby ha tocado también con algunos jóvenes músicos neoyorquinos como Robert Dickson o Derrick Garner y participado en su lujoso In New York (2002) al lado de leyendas como Billy Cobham o Ray Barretto. En cuanto a colaboraciones, resultan muy
destacables las realizadas junto al pianista jamaicano Monty Alexander en Caribbean Duet (1984) y la que le unió al legendario bajista Ron Carter en Voyage (1996).

Su último álbum, Night in Paris, apareció en el mercado en el año 2006. Producto de un concierto en directo organizado para celebrar su 70 aniversario, el disco es un reflejo de su personalidad musical, sereno, reposado y enormemente melódico.

Así ha sido, a grandes rasgos, la carrera de este desconocido músico y es precisamente ese desconocimiento general y la calidad de la mayoría de sus propuestas lo que nos ha impulsado a acercarlo al tejado de hoy. Y para ello nos hemos decidido por la que consideramos una de sus mejores obras, un disco que a pesar de ser muy reciente (data de 1997) resulta del todo imposible de encontrar en el mercado. Se trata de Intense Moment, un extraordinario trabajo en formato de trio que nos muestra algunas de las mejores armas del pianista caribeño.

Sardaby es calidez llevada al máximo extremo. Precisamente hace unas pocas fechas tuve una amable discusión con Dr. Krapp, amigo y seguidor de este espacio además de responsable de dos de los blogs más interesantes de la blogosfera; Sinfonia Azul y El Círculo de los Suicidas Perezosos. Doc y yo teníamos una pequeña desavenencia musical. A él le gusta mucho la pianista nipona Hiromi Uehara y a mi me parece una pianista ágil y veloz pero con muy poco o nulo sentimiento. Para hacerme entrar en razón Doc me mostró un clip de Hiromi interpretando Place to Be y que podéis encontrar en el siguiente enlace. Lo escuche tres veces y me quedé con la sensación de que no era la indudable habilidad de Hiromi con las teclas lo que transmitía tanta emoción sino más bien su actitud. Para contrarestar su ejemplo le puse un solo
del argentino Jorge Dalto, uno de nuestros pianistas favoritos. Era un solo algo salsero pero que dejaba constancia no solo de su enorme calidad técnica sino también de su inigualable swing, de su calidez y de la belleza de su toque pianístico. En ese momento recordé también a un gran compositor y discreto pianista, el brasileño Ivan Lins, que en su tema "Meu Piano" definía de forma precisa el arte de tocar: "Cuando suelto el peso de mis dedos / Sobre tu cuerpo sonoro y vacio, ah es bueno / y te transmito toda fé y osadía y toda energia que me consume / y que lleva mi nombre... ". Demasiadas variables para reducirlo todo a una simple cuestión de técnica, pensé, y me decidí a cerrar nuestra diátriba de forma pública con un ejemplo algo más ajustado a su propuesta inicial. Un par de días después recordé este trabajo de Sardaby. Me vinieron a la cabeza la emocionante What Do You Care for "Intense Moment" y también la deliciosa Just You & I, dos temas tocados de forma relajada, precisa, sincera, sin malabarismos ni demostraciones gratuitas, forte o piano según las necesidades de la partitura y, sobretodo, con una trabajada melodía que alcanza el tuétano de cualquier par de orejas mínimamente experimentado sin demasiada dificultad. Os recomendamos también la audición de Strolling at DUG, dedicada a la bulliciosa audiencia de este club de jazz de Tokyo ; Trane's Mood, un tema basado en secuencias armónicas extraídas de los trabajos de John Coltrane y también los dos Crescent Blues compuestos por Sardaby durante la sesión de grabación de Intense Moment, exactamente el día 5 de julio de 1997.

Le debíamos un ejemplo más ajustado a Doctor Krapp y ahí la propuesta del tejado. Esperamos como siempre sus comentarios, pidiéndole disculpas de antemano por lo apresurado de nuestra primera comparación.

Esperamos que os guste.

Encontraréis link en comentarios. Click Read More.


TRACKS
(All tracks composed and arraged by Michel Sardaby)

1-Narita Stream
2-What do you care for "Intense Moment"
3-Strolling at DUG
4-Trane's Mood
5-Crescent Blues #1
6-Strong Point
7-Crescent Blues #2
8-Prelude for Children (piano solo)
9-Just You & I (piano solo)


CREDITS


Michel Sardaby
Rhodes, Acoustic piano
Reggie Johnson Bass
John Betch Drums



Jazzy

3 comentarios:

  1. Te dejé ayer una entrada y no apareció. Muchas gracias por tus inmerecidas palabras a mis blogs. Respecto a lo otro ya me hemos escrito mucho. A un músico no lo define su comportamiento en el escenario si no si eso que hace se transmite o no al público que lo ve. Hiromi es así y creo que es auténtica aunque tú pienses que sobreactúa. En los conciertos de Jimi Hendrix, Jim Morrison, Kurt Cobain o Janis Joplin "la generación de los 27 años", también habría sobreactuación. El mismo Bill Evans o Duke Ellinton o Basie o Monk bailando alrededor de su piano sobreactuaban y hacerlo como en el resto de los casos le daban más énfasis a lo que sentían. Poco más puedo decir.

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  2. Hola Doc,

    Mis palabras son merecidísimas y si no lo creyera así no lo diría. Tus blogs se apoyan solo en tus ideas y comentarios mientras que aquí tiramos de mucha música con lo cual es mucho más fácil acaparar una cierta atención.

    Con respecto a Hiromi me entendiste mal. Yo no creo que sobreactue ni me parecería mal que lo hiciera como hacen muchos, desde mi adorado Jarreau o Jamie Cullum hasta Benson, Hendrix, Joplin o quien se te ocurra nombrar. Lo único que dije es que en mi modesta opinión lo que emociona más del clip es verla tan desconsolada independientemente de si su desconsuelo es real y ficticio (coincido contigo que parece muy real). Creo que si no la viéramos y tan solo la escucháramos nuestra emoción sería infinitamente menor. Y en el fondo se trata de emocionar, no de emocionarse. Si además de emocionar, te emocionas también, nada que comentar. En definitiva es, como casi siempre, una mera cuestión de empatía.

    Saludos Krapp
    Jazzy

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  3. Merci beaucoup, celui la je ne l'avais pas

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